Un mes usando Ubuntu día a día, mis motivos y mis opiniones

Patxi Echarte, September 11th, 2008

Antes de entrar en harina he de comentar que llevo en contacto con Linux un buen número de años, desde mediados de 1994 exactamente. En este periodo de tiempo ha habido épocas en las que lo he usado como sistema operativo de escritorio en el trabajo, y también en casa utilizando un arranque dual. Sin embargo la mayor utilización que he hecho de él ha sido como servidor, tanto en el trabajo como para mis proyectos personales. Siempre he pensado en sustituir los diferentes Windows que he usado por alguna versión de GNU/Linux, pero por una razón u otra es una decisión que he ido aplazando. Por fin hace un mes lo conseguí y he de decir que el cambio no ha sido nada traumático, ni siquiera para una usuaria básica como mi pareja, aunque creo que puede resultar interesante comentar los motivos del cambio, los problemas con los que me he encontrado y alguna opinión personal al respecto.

Mi historia con Linux

Tal como he comentado llevo usando Linux desde hace casi 15 años, que se dice pronto. Los primeros años fueron sobretodo pruebas y experimentación en la Universidad, con algunas versiones de Slackware, Debian y RedHat. Pese a que en aquellos tiempos me divertía aprendiendo con Linux, no me planteé usarlo como sistema único y eso a que era bastante más estable que los Windows de la época. El motivo para que no me lo planteara ha sido una constante en todos estos años, y era básicamente la cantidad de esfuerzo que requería para ser productivo. Por ejemplo, no podía permitirme realizar las prácticas, documentación, proyectos, etc. de forma completa con Linux, si tenía que dedicar un porcentaje de horas importante en conseguir que funcionase el sistema, los dispositivos, instalar software, arreglar dependencias, recompilar el kernel, etc. La verdad es que en aquel entonces Linux era más estable como Sistema Operativo pero estaba a años luz en cuanto a usabilidad, por lo tanto era un divertimento con el que aprender cosas y practicar, pero no me lo podía ni plantear como sistema de trabajo diario.

Al terminar la Universidad comencé algún proyecto personal web, para lo cual tuve que empezar a trabajar con un pequeño servidor doméstico y un servidor dedicado de posting. En esta época, durante los primeros años de este siglo, aprendí mucho configurando servidores Linux, puede que sin llegar a ser un experto, pero sí con los conocimientos necesarios para saber montar un buen número de servicios y ser consciente de los puntos fuertes y débiles de lo que hacía. Sin embargo tampoco en esta época me planteé seriamente la opción de comenzar a usar Linux como sistema operativo en casa, aunque hubo temporadas en la que lo usaba a diario en el trabajo. El motivo seguía siendo el mismo, había que dedicar mucho tiempo a conseguir que todo funcionase bien. Cuando conseguías que todo más o menos fuese bien, te encontrabas con carencias importantes en las aplicaciones, o que cada una funcionaba de forma diferente para acciones incluso básicas como guardar un archivo o copiar o pegar. Esto hacía que quizás yo pudiera usarlas, pero que un usuario básico como mi pareja no. En esta época comencé a trabajar de nuevo con Debian y descubrí apt y cómo se resolvía de la noche a la mañana la continua pesadilla que era la instalación de software, algo que potencialmente podría resolver parte de los importantes problemas que veía en Linux para su uso diario. Por ello durante un tiempo lo tuve como sistema en el portátil, sin embargo me encontré con la extremada lentitud de evolución del sistema, que hacía necesaria la utilización de repositorios unstable y backports para utilizar las características más novedosas, por lo que se volvía a la complejidad inicial.

A partir de 2004 las cosas volvieron a cambiar nuevamente con la aparición de Ubuntu. Para muchos “talibanes” del software libre es una distribución maldita, pero desde mi punto de vista han sido los primeros en aprovechar las mejores características de Debian y resolver sus principales problemas, creando una distribución sencilla de instalar, usar y que evoluciona de forma ágil conforme van apareciendo nuevos dispositivos, software, etc. Además supieron darle una cobertura mediática excelente que hizo que pasase a ser la distribución más usada en muy poco tiempo. Por supuesto no es perfecta y tiene sus problemas como veremos más adelante.

Empecé a usar Ubuntu al poco de salir y desde entonces la he estado usando a diario en mi servidor doméstico y por primera vez de forma continua en mi portátil. Desde 2004 hasta ahora Ubuntu ha seguido evolucionando y considero que desde hace un par de años tanto Ubuntu como las aplicaciones que vienen con él son suficientemente estables y usables como para ser usadas por un usuario medio. Pese a esto no me he decidido a dar el salto y usarlo también en el equipo de escritorio hasta hace unos meses, principalmente porque mi pareja estaba haciendo un postgrado y el WAF no lo aconsejaba, pero también porque quería tener toda la infraestructura doméstica que he estado preparando el último año terminada.

Dentro de esta infraestructura, desde comienzos de año comencé a utilizar el servidor doméstico de desarrollo también como servidor de archivos utilizando Samba para servir la información al ordenador de escritorio principal Windows, a otro con Ubuntu y a un portátil con Ubuntu. Esto me ha permitido centralizar toda la información en un único equipo y tenerla accesible desde el resto, a la vez que tenerla más segura por la utilización de RAID1 y los backups periódicos. Tras esto comencé a preparar la utilización de NFS desde los equipos Ubuntu y desde el Mac Mini con MacOSX que utilizo como media center. Una vez todo esto funcionaba de forma estable llegó la hora de migrar el equipo de escritorio principal a Ubuntu, cosa que hice a comienzos de Agosto. Para ello tuve que migrar varios Gigas de correo electrónico de Outlook a Evolution, que fue lo que más me costó, pero no me encontré con ningún problema de importancia. Sin embargo he mantenido el sistema operativo anterior en una partición separada para alguna urgencia y he creado una máquina virtual Windows con XEN en el servidor a la que puedo conectarme por escritorio remoto con RDP cuando hay algo que no puedo hacer desde Ubuntu, algo que he de decir no me ha hecho prácticamente falta.

Los motivos del cambio

Puede que te preguntes por mi insistencia en realizar el cambio de Windows a Linux durante estos años. Tal como he comentado durante los primeros años ni me lo planteaba porque consideraba que estaban a años luz y que la cantidad de esfuerzo que requería utilizar Linux de forma diaria era excesiva, sin embargo estas diferencias se han reducido (que no desaparecido) en los últimos años. Pero, ¿por qué cambiar? Al fin y al cabo hay que reconocer que Windows también ha evolucionado durante estos años y ya no es el sistema inestable e inseguro de los últimos años 90. En cuanto a Microsoft como empresa hay que reconocer que ha hecho maniobras bastante turbias en su historia por decirlo suavemente, pero siendo realistas muchas de las grandes corporaciones lo hacen y seguimos tomando Coca-Cola, hamburguesas y comprando zapatillas Nike o Adidas.

Los motivos del cambio son en parte percepciones, en parte económicos y en parte un reto personal. En cuanto a las percepciones siempre me ha dado la impresión de no tener las cosas bajo control en Windows, bien por cómo se instalan las aplicaciones o por el poco control que se tiene de lo que se está ejecutando en el equipo. Es cierto que hay herramientas que permiten controlar estas cosas, pero muchas son de pago y son en cualquier cosa otra cosa más a aprender. Sin embargo en Linux es un entorno en el que me siento cómodo tanto en escritorio gráfico como en consola, y que creo que controlo relativamente bien.

En cuanto a los motivos económicos a parte de la licencia de Windows, que normalmente viene con los equipos, hay que tener en cuenta que hay que pagar por el resto de software que uso como el Office, el EditPlus, PhotoShop, Adobe Premiere, etc. Bueno, o pagar o usar versiones pirata, que es lo que al final acaba haciendo la mayoría de la gente. Sin embargo considero como informático que esto es poco ético y que es echar piedras sobre nuestro propio tejado. Creo que cada uno es muy libre de querer ganarse la vida como quiera, bien con software privativo o con libre, con software de pago o gratuito, y que cualquiera es también libre de usar el software que más le convenga, pero que utilizar software vulnerando la licencia no es ético. Para mi caso concreto el motivo económico se hubiera resuelto parcialmente si hubiese software gratuito de calidad en Windows, pero la verdad es que la mayor parte de él está relacionado con la plataforma Linux, lo que ayuda también a confundir entre software privativo, libre y open-source, con software de pago o gratuito. De todas formas, también he de reconocer que encuentro cierto romanticismo en la filosofía del software libre y en el open-source, y en poder ver y tocar el código fuente de las aplicaciones que usas, aunque al final nunca lo hagas.

En cuanto al reto personal creo que disponer de toda la infraestructura que tengo montada actualmente, con el servidor de archivos, las máquinas virtuales con XEN, el entorno multimedia con MythTV, y la videovigilancia con ZoneMinder, me ha permitido aprender muchas cosas y ha sido un reto interesante, que podría no haber sido posible con Windows.

Como podrás ver entre mis argumentos no hay nada relativo a que Linux sea mejor que Windows, o a que sea más seguro, más bonito, más rápido, más usable, o más lo que sea. Y no lo hay porque en líneas generales no considero que sea mejor, aunque tampoco peor. Hay cosas en las que cada uno tiene sus puntos fuertes y aventaja al otro, pero no me atrevería a dar una valoración global y absoluta. Creo que lo importante es la posibilidad de elegir, algo que da opciones a los usuarios y que ayuda a que los sistemas evolucionen gracias a la competencia.

Los resultados del cambio y mis opiniones personales

Bueno, tras este largo resumen de mi historia con Linux y los motivos por el que he decidido usarlo también en el día a día, es hora de contar algunas impresiones que he obtenido en este mes, trataré de hacerlo de forma lo más imparcial posible.

La migración de Windows a Linux fue bastante transparente, únicamente tuve que dedicar un poco de trabajo a migrar los correos de Outlook, el resto incluida la instalación de Ubuntu fue tan sencilla como esperaba. Una vez instalado disponía ya de las aplicaciones más habituales usadas por un usuario típico, como son el navegador, el cliente de correo, un procesador de texto y una hoja de cálculo. El acceso a la información antigua ha sido transparente y no me he encontrado con problemas al acceder a archivos Word, ni Excel, por lo que ninguna queja a este respecto. Una grata sorpresa por su buen funcionamiento ha sido la herramienta de indexación y búsqueda Tracker. Llevo bastante tiempo utilizando Google Desktop y me he hecho bastante dependiente de sus capacidades de búsqueda, por lo que era una duda que tenía con esto de la migración. Sin embargo Tracker ha sido capaz de indexar toda mi información y hacerlo además de forma eficaz, tanto que no echo en nada de menos a Google Desktop.

He estado también utilizando otras aplicaciones como Kino y Cinelerra para editar vídeo en lugar de con Adobe Premiere y los resultados también han sido satisfactorios. Kino permite editar vídeos de forma sencilla pero con unas capacidades limitadas y Cinelerra permite hacer prácticamente todo lo que se te ocurra, aunque eso sí, con el interfaz más feo que he visto en mi vida. He utilizado también Gimp para algunas cosas básicas. La verdad es que es bastante diferente al PhotoShop, pero para las cosas que suelo utilizar no me genera problemas. Otras herramientas que he comenzado a utilizar y funcionan bastante bien, son por ejemplo F-Spot como organizador de fotografías, Pidgin como herramienta de mensajería y Tomboy como herramienta para realizar anotaciones rápidas.

Aparte de estas herramientas de uso general he realizado también algunos desarrollos en PHP con GVim como editor de texto avanzado, diagramas de clases con Dia y algún proyecto .NET con MonoDevelop. Respecto a este último no llega ni de lejos a ser un Visual Studio, pero para lo que necesito es más que suficiente.

Tras todas estas buenas impresiones toca ahora dar un poco de caña y contar todas las cosas que no me han gustado, algunas relacionadas con el uso, otras con el funcionamiento y otras con algunos falsos mitos.

Utilizo GNome como escritorio porque siempre me ha gustado más que KDE, aunque reconozco que en mi caso es únicamente una cuestión de gustos. Sin embargo no entiendo la utilización de dos barras horizontales, una arriba y otra abajo que quitan gran superficie de pantalla, sobre todo ahora que las pantallas suelen ser panorámicas. Es cierto que se pueden configurar como quieras, y al final he optado por instalar Avant-Window-Manager, pero creo que debería venir resuelto de fábrica. Otra cosa que no entiendo del escritorio de Linux es el empeño en mantener la combinación de teclas Control-Alt-Backspace para reiniciar X-Window.

No entiendo tampoco en absoluto la ocurrencia que ha tenido Ubuntu al sacar la versión 8.04 como LTS. Es incompresible por ejemplo que incluyesen una beta del Firefox 3, pero más aún que se cargasen de un plumazo el funcionamiento de XEN en plataformas de 64 bits dejando colgados a un montón de gente.

Hay también otra cosa que no me gusta y que todavía no he conseguido resolver y es tener una papelera de reciclaje para los recursos de red NFS. Cuando utilizaba Samba lo tenía configurado para que cualquier cambio o archivo eliminado se guardase en una carpeta por un cierto tiempo, pero no he sido capaz de hacer nada parecido con NFS, y esto es un pequeño problema cuando trabajas con tu información personal y no confías en tus usuarios. La solución puede ser hacer copias de seguridad, pero es un coñazo comparado con una papelera de reciclaje automática.

Aparte de esto me he encontrado con un comportamiento molesto, común además en varios equipos, relacionado con el apagado de los equipos y los pasos a suspensión. Hay veces que suspender no funciona correctamente, y la mayoría de veces que apago el equipo se queda esperando durante un buen rato mostrando mensajes de network_manager, hal y d-bus.

En cuanto al Open Office he de decir que pese a ser una buena aplicación y más que suficiente para la mayoría de los usuarios, no es realista decir que está a la altura de Office. Puede que esté a camino entre Office 97 y XP. Tiene algunas características interesantes, pero una vez has trabajado con Office más o menos recientes hay cosas que echas un poco de menos.

Bueno, y para terminar voy a desmontar algunos falsos mitos, aunque igual no les gusta a algunos.

  • Linux es más seguro: linux es tan seguro como lo es su código, y esto depende de quién lo ha hecho y cómo lo ha hecho. Hay partes de Linux y aplicaciones con procesos de desarrollo sólidos y auditados, pero hay un sinfín de aplicaciones que carecen de cualquier tipo de seguridad. Incluso partes críticas como la generación de claves SSL en Debian se han visto afectas recientemente.
  • Linux en más rápido y funciona en cualquier equipo: si comparas un servidor linux sin escritorio con Vista seguro que sí, pero la realidad es que los escritorios actuales son pesados y lentos, y necesitas una máquina decente para trabajar. Sin embargo creo que de media los recursos para funcionar con Linux sí que siguen siendo más bajos que con Windows, al menos comparando con Vista.
  • Linux no se cuelga: este es el mito que más gracia me hace, porque a lo largo de estos años he sufrido cuelgues de todo tipo: kernel panics, escritorios bloqueados por cualquier aplicación chorra, procesos que colapsan un servidor y lo dejan frito misteriosamente, etc. En cuanto a este mes con Ubuntu tampoco está libre de cuelgues, se me ha quedado frito el escritorio un par de veces, Evolution en alguna ocasión se ha vuelto loco, Firefox … mejor no hablar de firefox.
  • Linux no tiene virus, ni troyanos, ni phising: ya, seguro. Hoy en día cualquiera puede sufrir un ataque de phising o instalar un troyano, y en cualquier plataforma. Puede que Linux tenga menos problemas, pero no creo que sea por su seguridad sino porque no es un mercado objetivo rentable para los posibles estafadores por su volumen.

Conclusiones

He de decir que estoy feliz con el cambio. He conseguido un objetivo que tenía desde hacía tiempo y lo he conseguido satisfactoriamente, de forma que tanto yo como mi pareja podemos seguir utilizando el ordenador sin problemas.

Sin embargo, ¿recomendaría el cambio a más gente? Pues hombre, dependerá del perfil del usuario y el uso que vaya a hacer del ordenador. Si es un usuario que quiere el ordenador para navegar y escribir cuatro correos y le han dado la licencia con el equipo, la respuesta es no. No veo ningún motivo para complicarle la vida cuando ya ha pagado por algo. Si se trata de un usuario que va a hacer un uso más extensivo le aconsejaría utilizar software de acuerdo a su licencia, y a partir de ahí que él elija si quiere ser legal y comprar las licencias del software que use, o usar una alternativa como GNU/Linux.

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2 Comentarios para “Un mes usando Ubuntu día a día, mis motivos y mis opiniones”

  1. Jaime dice:

    Amigo, para usar un buen IDE para PHP debes usar Eclipse PDT conmultiples extensiones o sino utilizas Netbeans para PHP..
    Son muy buenos

  2. Jaime dice:

    Para diagrama de clases y generar codigo PHP usa: ArgoUML o sino BoUML… Dia lo uso para temas de graficos “mas general”

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