Paseo de Cemboráin

Patxi Echarte, January 8th, 2007

Esta ruta la hicimos hace ya más de una semana, exactamente el día 31 de diciembre, pero la fiesta nocturna de ese día y su posterior resaca, hizo que se me olvidase mi compromiso de redactar todas las rutas que vamos haciendo. Esta ruta recorre una parte de la sierra que separa el valle de Aranguren de los de Unciti y Elorz. Para Laura y yo era el segundo intento que hacíamos, no por su dificultad, que es mínima, sino porque la anterior vez lo hicimos en pleno agosto un sábado al mediodía, con lo que nos tuvimos que volver a medio camino por el calor que hacía.

La ruta parte de la Iglesia del pueblo de Cemboráin y discurre por un primer tramo de pista, desde el que podemos observar unas estupendas vistas de la Peña Izaga y su entorno. No habíamos hecho hasta la fecha ninguna ruta por esta zona y esta peña fue una grata sorpresa que hemos añadido a nuestra lista de “pendientes”.

Este primer tramo de pista se nos hizo un poco durillo por la pendiente, aunque posiblemente fuera debido principalmente a algún exceso navideño y a algún defecto de forma física. Tras él tomamos un sendero que se interna primero en un robledal y luego en un pinar, y que termina de nuevo en una pista que nos lleva directamente de regreso a la Iglesia. La verdad es que de toda esta segunda parte de la ruta no nos enteramos mucho, porque íbamos entretenidos en discusiones semánticas con Laura R. entorno al significado de la palabra “puta” en diferentes contextos. Sí, increible, pero así nos pegamos más de una hora, en lo que parecía un contínuo diálogo de besugos, aunque fue divertido.

Para terminar el día teníamos pensado ir a comer a algún sitio cercano, pero como no se nos ocurría ninguno, y por no ir a la ya tradicional bolera de Berriozar, se nos ocurrió ir a comer algo de comida casera a una posada que hay carretera Markalain en el cruce hacia Belzunce, en la que estuve cenando hace un par de meses. Pero no tuvimos suerte. Solo dan almuerzos y meriendas, y además no se nos ocurrió preguntar las horas exactas para la próxima vez, una pena. Al final teníamos dos alternativas, volver hasta la bolera o avanzar 1Km hasta Belzunce y comer en un asador. Lo echamos a suertes y como es ya habitual, perdió Laura R., con lo que nos fuimos a comer al asador, una buena ensalada, chuletón, botella de vino y escocés. Una señora comida después de un paseo por el monte, aunque quizás en un día poco adecuado teniendo en cuenta la cena que se avecinaba, pero qué leches, un día es un día.

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