De Olagüe a Arañotz

Patxi Echarte, December 26th, 2005

Escribo estas líneas un par de días tarde, pero con tanta comida y cena es difícil encontrar un poco de tiempo para narrar nuestras experiencias en la montaña, aunque finalmente, he conseguido sacar el rato necesario entre turrón y cordero.

Ya el año pasado aprovechamos la mañana del día de Nochebuena para hacer una ruta por el monte, y así estar más preparados para el maratón alimenticio que nos esperaba. Este año hemos hecho lo mismo, realizando una ruta entre Olagüe y la ermita de Santa Lucía de Arañotz.

En esta ocasión, y esperemos que sea la primera de muchas, conseguimos realizar un recorrido casi idéntico al indicado. El camino era relativamente sencillo, sin muchos de los inconvenientes que nos hemos encontrado en las últimas salidas, pero aún así aprendimos algunas cosas con el GPS que nos serán útiles para futuras excursiones, y eso que por falta de tiempo no pudimos cargar el track como nos había sugerido Javier en un post anterior.

De forma resumida, el recorrido tiene unos 13Km y partiendo de Olagüe va dirección oeste hasta el pueblo de Urritzola, donde gira dirección noroeste pasando por la ermita de Santa Lucía de Arañotz y por la cima del monte Arañotz, para volver a girar dirección sureste comenzando el camino de vuelta, haciendo un pequeño desvío para pasar por el roble milenario de Orkin.

Dado que pese a hacer bastante frío el tiempo tenía bastante buena pinta, decidimos incluso llevar esta vez la cámara de video y tener así grabadas una de nuestras excursiones. Nada más comenzar el recorrido pudimos ver buena prueba del frío que ha hecho toda la semana, a la salida de Olagüe nos encontramos, en un lateral de la carretera, con un gran charco completamente congelado sobre el que algunos bailaron y patinaron.

El camino desde Olagüe a Urritzola es bastante sencillo con la salvedad de los múltiples cruces por los que se pasa y a los que hay que prestar atención. En uno de ellos nos equivocamos, pero nos dimos cuenta rápidamente con ayuda del GPS, por lo que fácilmente volvimos a reincorporarnos al camino un poco más adelante. En Urritzola tampoco tuvimos mayor problema para encontrar el camino a seguir una vez localizada la Iglesia, y desde ahí, no nos encontramos con ningún otro inconveniente hasta la cima del monte Arañotz. Por cierto, que nos llamó la atención la ermita de Santa Lucía, de primeras no tiene pinta de ermita, pero lo que más nos llamó la atención, es la barra que tiene anexa, prueba de que seguro que se hacen buenas romerías al lugar.

Tras llegar a la cima del monte Arañotz el camino de vuelta lo encontramos enseguida y siguiendo las indicaciones llegamos sin mayor problema al roble milenario de Orkin. A partir de aquí el camino se nos complicó un poco más. Para empezar el camino termina abruptamente frente a tres verjas cada una conducente a un prado. Cogimos la del centro, que para no variar nuestra suerte, era la más embarrada de todas, menos mal que el barro estaba practicamente congelado. Dentro del prado había un buen número de caballos que se nos quedaron mirando fijamente, hasta que de repente comenzaron a aproximarse hacia nosotros con cara de pocos amigos. Javi nos dijo que seguramente se pensaban que les llevábamos comida, pero las chicas estoy seguro por los gritos que soltaron, que creyeron que lo que pensaban es que nosotros éramos la comida.

Desde este prado había que pasar por algún otro, cruzando entre ellos a través de las alambradas, buscando los pasos, o algún hueco cuando éstos no existían. En la ruta se indicaba que en último prado teníamos que localizar unas askas por las que cruzar la alambrada, pero en ese momento Javi ya empezaba a estar un poco autista y a ir un poco a su bola, como suele hacer al final de las excursiones, y como no nos dimos cuenta, cruzamos la alambrada en otro sitio bastante antes. Como resultado tuvimos que ir paralelos a la alambrada durante un buen rato, pero no por el prado que era por donde teníamos que ir, sino por el bosque, entre árboles, riachuelos y zarzas. Como punto positivo hay que reconocer que el sitio era bonito y merecía la pena ver todos los riachuelos serpenteando por el bosque… pero un ratito…

Bueno, finalmente nos juntamos con el camino “oficial” a la altura de las askas y desde ahí ya no tuvimos ningún problema, bueno, nosotros no, pero hubo unas 300 ovejas que pasaron un mal rato. Resulta que llegando ya a Olagüe, a la izquierda de la pista, había un prado lleno de ovejas separado por una alambrada y arbustos, pero Puka consiguió encontrar un punto de entrada y antes de que nos diéramos cuenta de nada estaba poniendo en fuga a todo el rebaño de un lado a otro del prado. En esos momentos le sale el gen de pastor vasco, aunque estoy seguro de que al pastor que andaba por allí no le habría hecho mucha gracia.


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